Una vez más nos reúne el atroz accionar de esta maldita guerra, hoy en el resguardo indígena de Toribio en la vereda del Sesteadero se ha apagado la vida del niño JHON ALEXANDER VITONAS YOSANDO; quien tenía escasos catorce años, sus homicidas fueron otros dos adolescentes;...
"Una vez más nos reúne el atroz accionar de esta maldita guerra, hoy en el resguardo indígena de Toribío en la vereda del Sesteadero se ha apagado la vida del niño JHON ALEXANDER VITONÁS YOSANDO; quien tenía escasos catorce años, sus homicidas fueron otros dos adolescentes; esto es la...
El trueque ha sido considerado por las comunidades indígenas, campesinas y algunos grupos urbanos como un ejercicio que permite dignificar el trabajo y solventar de algún modo las necesidades básicas, al tiempo que fortalece los lazos solidarios entre los pueblos.
El sistema de salud de Colombia genera grandes ganancias a las empresas de salud y miles de muertes a los colombianos y colombianas. El Estado que debe protegernos nos persigue, nos abandona y permite el lucro con nuestro sufrimiento. Intentamos organizarnos para resistir y exigir la salud como derecho fundamental, pero enfrentamos una maquinaria de engaños y trampas al servicio de un negocio privado. La historia que contamos a continuación es una de muchas. Convocamos la solidaridad, la consciencia y el apoyo de todas y todos por Mireya y porque con ella nos ayudemos a denunciar y transformar este sistema que privatiza los derechos. Porque en Colombia el modelo de salud mata, compartimos nuestra palabra, esta denuncia y el llamado a buscar alternativas.

"En este mundo traidor, nada es verdad ni es mentira, todo depende del cristal con que se mira”. Ramón de Campoamor

La política de desalojo impulsado por Estado para garantizar el negocio de las transnacionales no cesa. La fuerza pública al servicio de la transnacional Emgesa viene haciendo efectivo desalojos violentos y denigrantes contra la condición legitima de los campesinos como dueños de la tierra.
"A cada cerdo le llega su San Martín”. El pasado 10 de mayo, en una sentencia sin precedentes en el ámbito Latinoamericano, la justicia guatemalteca condenó al dictador José Efraín Rios Montt, a 50 años de prisión por el delito de genocidio y 30 años por el delito de deberes contra la humanidad.Un nuevo movimiento y un movimiento de nuevo tipo están naciendo en el período de mayor crecimiento de la economía y el consumo, poniendo en cuestión el modelo de desarrollo y sus consecuencias sociales y ambientales.

Dolidos y preocupados por las consecuencias que deja la guerra en nuestros territorios pero a la vez con esperanza y expectativas porque en La Habana se negocie la terminación del conflicto armado, los indígenas del Cauca agrupados en ACIN, CRIC y ONIC, nos dirigimos a usted señor Timoleón Jiménez, comandante del Estado Mayor de las FARC para expresarle lo siguiente:

O sistema de saúde da Colômbia, de um lado, produz consideráveis lucros para as empresas de saúde e, de outro, leva milhares de colombianos e colombianas à morte. O Estado que deve nos proteger, persegue-nos, nos abandona e permite que lucrem com nosso sofrimento. Tentamos nos organizar para resistir e exigir que a saúde seja assegurada como direito fundamental, mas enfrentamos uma engrenagem de mentiras e armadilhas a serviço do setor privado.
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Mientras en el Congreso de la República se cocinaba un operativo de fuga constitucional de los parapolíticos, de sus protectores y de sus financiadores, el presidente Santos anunciaba muy orondo, en Río+20, que añadía en números redondos 17 millones de hectáreas a las áreas de reserva estratégica para minería existentes, para un total de 22 millones de hectáreas.
Es decir, cuatro veces más de la superficie dedicada a la agricultura en el país. A su regreso de Río se encontró con que un mamut gigantesco se había entrado a la Casa de Nariño y había vuelto trizas la cristalería, sin que nadie se diera cuenta. El jueves recogió los vidrios y hoy está dedicado a pegarlos uno por uno.
Mientras tanto, miles de mineros grandes y pequeños preparan expediciones para posesionarse de las “áreas de reserva estratégica” situadas en las pocas regiones en que aún se conservan culturas indígenas y negras, matas de monte y selvas, ríos y humedales. ¿Quién va a impedir que esa masa de mineros invada las 22 millones de hectáreas y comience a descapotar, contaminar ríos y caños con mercurio y cianuro, a comprar autoridades indígenas y municipales? Más aún, cuando lleguen ya estarán allá puntas de guerrilla o comandos paramilitares esperando a los mineros para prestarles el servicio de seguridad. Las áreas estratégicas para la minería —decretadas por la Resolución 0045 del 20 de junio pasado de la recién creada Agencia Nacional de Minería— se extienden a lo largo y ancho y hondo de los departamentos de Vichada, Guainía, Vaupés, Amazonas y Chocó. Son 202 bloques específicos o polígonos alinderados que pueden ser pedidos en concesión por particulares. (Un par de ejemplos de la precisión con que han sido publicados en el Diario Oficial: Bloque N° 191 en Cumaribo, Vichada: 0.1225 hectáreas —ni siquiera una hectárea—, Bloque N° 96 en Puerto Colombia, Guainía, 28.002 hectáreas). Son áreas donde hay sólidos indicios de la existencia de oro, metales del grupo de los platinoides, cobre, hierro, coltán y minerales asociados, minerales de fosfatos, minerales de potasio, minerales de magnesio, uranio y carbón metalúrgico y térmico. Mejor dicho, todo lo que en el subsuelo existe. La mera publicación de la resolución atraerá a barequeros, mineros de retroexcavadora, draga, dragueta, manguera y, claro está, geólogos, abogados, ingenieros y políticos a sueldo de las grandes multinacionales de la minería, con el objeto de catear, explotar y defender los bloques. La resolución es un acto administrativo que de hecho afecta a la gran mayoría de comunidades negras e indígenas del país y, por tanto, supone la consulta previa. Norma que, por supuesto, se birló.
En los 22 millones de hectáreas el Gobierno —tan ajeno a la corrupción— piensa transformar la feria de concesiones con cédula, según palabras del ministro de Minas, por rondas mineras a las que, como es bien sabido, sólo podrán asistir las grandes empresas que puedan cumplir con las exigencias de una “minería sostenible”. ¿Podría explicar el Gobierno cómo hacer para al mismo tiempo que de una mina se saca oro, se mete? Y, para completar, la minería debe ser “amigable”. Del Gobierno, sin duda.
Si bien esos bloques no están dentro de zonas mineras indígenas, según se lee —en pésimo castellano—, nada impide que una multinacional china, digamos, firme con un resguardo indígena —o con su capitán— una especie de consorcio para la explotación de coltán, donde los indígenas tengan el 1% de participación en la empresa. Esa sociedad haría de hecho legal la explotación y aseguraría el resultado de la consulta.
Más allá del destrozo ambiental que traerá la minería “sostenible”, lo que nunca se podrá remediar es la división de las comunidades indígenas y negras, la compra de consultas, la corrupción de capitanes, a imagen y semejanza de lo que ha hecho el Gobierno con el Congreso, el Congreso con las cortes y las cortes con el Gobierno.
Alfredo Molano
Asociación de Cabildos Indígenas del Norte del Cauca - ACIN CXAB WALA KIWE - Territorio del Gran Pueblo correo electrónico: Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo. Calle 3 - 7 A 20. Telefax: (2) 8290958 - (2) 8293999 Santander de Quilichao - Cauca – Colombia. Con el apoyo de: www.afrodescendientes.com