Desde el día jueves 16 de Mayo en la Vereda del Sesteadero, Municipio de Toribio – Cauca, la comunidad se declaró en Asamblea Permanente tras el asesinato del comunero Jhon Alexander Vitonás Yosando, de 14 años de edad, por parte de otros adolescentes reclutados por las milicias de las FARC....
A pocos días, ya, de la realización el próximo 5 de junio de la “gran marcha carnaval por la vida” contra la megaminería y especialmente contra la multinacional Anglo Gold Ashanti, en la ciudad de Ibagué, capital del Departamento del Tolima en Colombia, el Comité Ambiental desde ha...
La VII Asamblea Nacional del Movimiento por la Defensa y la Dignidad Cafetera, reunida en la ciudad de Popayán, Cauca, con la presencia de delegaciones de 12 departamentos y una vez analizado el desarrollo de los acuerdos que permitieron el levantamiento del Paro Cívico Cafetero...
El sistema de salud de Colombia genera grandes ganancias a las empresas de salud y miles de muertes a los colombianos y colombianas. El Estado que debe protegernos nos persigue, nos abandona y permite el lucro con nuestro sufrimiento. Intentamos organizarnos para resistir y exigir la salud como derecho fundamental, pero enfrentamos una maquinaria de engaños y trampas al servicio de un negocio privado. La historia que contamos a continuación es una de muchas. Convocamos la solidaridad, la consciencia y el apoyo de todas y todos por Mireya y porque con ella nos ayudemos a denunciar y transformar este sistema que privatiza los derechos. Porque en Colombia el modelo de salud mata, compartimos nuestra palabra, esta denuncia y el llamado a buscar alternativas.
Se consolida el movimiento social por la paz. El hecho político más relevante de los últimos meses ha sido el nacimiento de un Movimiento Social por la Paz en Colombia. Varios intentos venían articulándose de tiempo atrás, especialmente en la Ruta Social Común para la Paz, donde confluyen las iniciativas del Congreso de los Pueblos, Comosoc, Redepaz, Asamblea de la Sociedad Civil por la Paz, Marcha Patriótica, Red de Iniciativas de Paz desde la Base, Mujeres por la Paz, entre otros; el llamado Espacio Cinep (sobre todo de plataformas de organizaciones por la paz y derechos humanos) y el espacio ecuménico por la paz,
El 17 de Mayo de 2013, se desarrolló una Asamblea de Mujer y Familia en el Resguardo de Las Delicias del municipio de Buenos Aires - Cauca, con el propósito de hacer un recuento histórico del programa mujer local y de la participación de las mayoras del Resguardo en las recuperaciones de tierras.
El trueque ha sido considerado por las comunidades indígenas, campesinas y algunos grupos urbanos como un ejercicio que permite dignificar el trabajo y solventar de algún modo las necesidades básicas, al tiempo que fortalece los lazos solidarios entre los pueblos.
Han llegado diferentes mega-proyectos al territorio ancestral Pijao en el departamento del Tolima: de hidrocarburos, minería, hidroeléctricas, el proyecto de riego Triángulo del Tolima, concesiones de agua y, últimamente, el cruce del oleoducto San Martín Meta - Mar Pacífico.
"En este mundo traidor, nada es verdad ni es mentira, todo depende del cristal con que se mira”. Ramón de Campoamor

Estados en la cuerda floja cuestionan los tratados de inversión. Arbitraje sobre inversiones y DDHH: El caso del derecho al agua. El Mercosur y el tratamiento de las inversiones. La apuesta de Ecuador para las inversiones: Transformar el sistema internacional de protección. Estados hacen frente común. OMS y control del tabaco: La demanda de Philip Morris contra Uruguay. Argentina y las inversiones extranjeras. Compañías mineras, El Salvador y la defensa del agua: El oro o la vida. Alternativas a las reglas internacionales de inversión. Un breve repaso histórico: La campaña contra TBIs y el CIADI.
A más de un año y medio de la promulgación de la Ley de la Consulta Previa, la “novedosa” posibilidad de su no aplicación en territorios destinados a la minería, nos permite plantear nuevos retos al volvernos a topar con la magra institucionalidad democrática del Estado,
Del 16 al 20 de mayo, en la Escuela Nacional Florestan Fernandes, municipio de Guararema, estado de São Paulo, Brasil; nos hemos encontrado más de 200 delegadas y delegados de movimientos de mujeres, campesinos, urbanos, indígenas, estudiantes, jóvenes, sindicatos y organizaciones agroecológicas de 22 países, para constituir la I Asamblea Continental de los Movimientos Sociales hacia el ALBA.
Preferimos contestar la carta suya, que propone conversar, porque la otra nos anuncia –ahora sí con toda la claridad-- que somos objetivo militar de esos frentes de las FARC. Eso ya lo sabíamos, pero ahora con esa declaración oficial de las FARC ya nos ahorran la tarea de hacer las investigaciones sobre los responsables cuando aparezca el próximo muerto, que seguro llegará; al fin y al cabo no hemos visto que el Secretariado le dé la orden imperativa a sus frentes de que paren la matanza de indios nasa y de otros pueblos hermanos.
Dolidos y preocupados por las consecuencias que deja la guerra en nuestros territorios pero a la vez con esperanza y expectativas porque en La Habana se negocie la terminación del conflicto armado, los indígenas del Cauca agrupados en ACIN, CRIC y ONIC, nos dirigimos a usted señor Timoleón Jiménez, comandante del Estado Mayor de las FARC para expresarle lo siguiente:
El mundo mientras estaba mirando las elecciones de Venezuela, el conflicto de Siria, la bomba que explotó en Boston, los diálogos en Cuba; los 56 pueblos indígenas de la Amazonia Colombiana estábamos celebrando los 18 años de haberse creado nuestra Organización OPIAC en una pequeña ciudad llamado Mitú (Vaupés) al suroriente de Colombia. Como era de esperar estábamos alejados del bullicio y los medios de comunicación. Este evento que contó con el apoyo del Ministerio del Interior a través de la dirección de asuntos indígenas, la alcaldía de este municipio y otras entidades, se logró convocar delegaciones de Guainía, Guaviare, Caquetá, Amazonas y Putumayo.
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Lo que queda demostrado con las nuevas denuncias del Incoder y del Ministerio de Agricultura y Desarrollo Rural es que la tierra en el Urabá antioqueño continúa siendo un botín del gran capital.
Hace varios días estuve hablando con dos campesinos del Urabá antioqueño y en sus miradas se reflejaba la angustia de saber que el gran capital aún mantiene el interés por acumular tierra y dejarlos a ellos relegados del progreso, sometiéndolos a procesos de pauperización laboral y productiva.
Ellos se habían enterado de las denuncias del Incoder y del Ministerio de Agricultura y Desarrollo Rural sobre un “cartel de tierras” que, entre 2007 y 2011 se apropió de por los menos 100 mil hectáreas de tierra a través de prácticas que, en el pasado, fueron utilizadas por paramilitares e inversionistas para despojar a los campesinos de sus predios, abandonados por amenazas y el miedo a los efectos de la guerra. “Los ricos no han dejado de tener interés por la tierra en Urabá”, me dijo uno de los labriegos.
La paradoja de esta subregión es dolorosa: mientras cientos de campesinos se convirtieron en errantes, sin trabajo estable, hacinados en los cinturones de miseria de las ciudades y despojados de sus parcelas por grupos paramilitares; la avidez del gran capital agroindustrial y especulativo se exacerbaba, pretendiendo, mediante prácticas engañosas, acumular tierras. Esta vez fueron por baldíos propiedad del Estado. Su ambición no tiene límites.
Poco a poco se va confirmando que el conflicto armado en el Urabá antioqueño tenía un objetivo concreto, más allá de las operaciones antiguerrilleras y contrainsurgentes: se trataba de la acumulación de tierras a como diera lugar. Sacar a los grupos subversivos de la zona era un propósito, pero detrás de todo ello estaba el interés de unos inversionistas que, apalancados en los fusiles, fueron acumulando predios, como quien atesora monedas en una alcancía: un predio, dos predios, cuatro predios… El despojo aumentaba en proporciones geométricas al desplazamiento forzado.
En un exhaustivo trabajo de investigación realizado por el portal VerdadAbierta.com sobre el despojo de tierras en Urabá, aparece la voz del paramilitar Ever Veloza García, conocido con el alias de ‘HH’. Su visión sobre los reales motivos de la confrontación armada en esta subregión agroindustrial de Antioquia cobra vigencia: “Entré a una lucha antisubversiva convencido que había que acabar con el comunismo armado, pero resulta que había otros intereses, de otras personas, que eran las tierras. En ese momento, no lo visionaba, no sabía la importancia que tenían, por ejemplo, las tierras de Bajirá para el país, pero esos bananeros, esos empresarios y Vicente Castaño sí lo sabían”.
Días después del 15 agosto del 2006, cuando se desmovilizó la última facción del Bloque Elmer Cárdenas, comandadas por Fredy Rendón Herrera, alias ‘El Alemán’, comenzaron a rearmarse las nuevas estructuras armadas ilegales, entre ellas las Autodefensas Gaitanistas de Colombia, lideradas justamente por Daniel Rendón Herrera, hermano de alias ‘El Alemán’. Nada de eso es coincidencia, no es otra cosa que la prolongación de un proyecto armado que, además de los intereses en el narcotráfico, tiene también sus ojos puestos en la tierra, un objetivo que no se pierde de la noche a la mañana, mucho menos en áreas como la de Urabá, donde vale tanto, por su productividad, biodiversidad y ubicación estratégica.
Ante las nuevas denuncias de robo de tierras, es importante establecer el papel que estarían cumpliendo los ‘Gaitanistas’ en esta nueva fase de apropiación de baldíos. “Aquí en Urabá no se mueve nada en algunas zonas sin la voluntad de los Gaitanistas”, me confirma uno de los campesinos. “Sus integrantes son los mismos de antes, cuando estaban las Auc, lo sé porque yo los conozco desde hace tiempo, varios de ellos son vecinos míos”.
Esa continuidad del proyecto armado sugiere que las alianzas del pasado, referidas por alias ‘HH’, también se mantendrían en el presente. Basta observar que las adjudicaciones irregulares de tierras baldías denunciadas por el Incoder y el Ministerio de Agricultura y Desarrollo Rural comenzaron en 2007, justamente cuando las Autodefensas Gaitanistas de Colombia, conocidas como ‘Los Urabeños’, coparon los espacios dejados por las Auc y consolidaron su poder militar en esa subregión de Antioquia.
La tierra no sólo vale por lo que se le pueda sembrar o por lo que tiene en sus entrañas, también tiene un alto valor por su ubicación estratégica, particularmente para los intereses del narcotráfico. Por eso es importante que las agencias de investigación estatales establezcan y publiciten quiénes son los beneficiados con las adjudicaciones irregulares de baldíos, cuál es el origen de sus capitales y precisen su trayectoria en la subregión del Urabá antioqueño, tres aspectos claves para confirmar o descartar líneas de continuidad en relación con la ilegalidad que se vivió allí durante más de una década.
Se intuye en todo este asunto que quienes están involucrados, más allá de los grises y codiciosos funcionarios de dependencias estatales, deben ser inversionistas dispuestos a arriesgar sus capitales a través de unos mecanismos administrativos ajenos a todas las disposiciones regladas en el tema de las adjudicaciones de baldíos con el fin de hacerse a unos predios que, a mi juicio, tendrían que ser muy valiosos para aventurarse en estas irregularidades. Aquí me surge dos preguntas: ¿Dónde están ubicadas esas miles de hectáreas? ¿Están dispersas o hacen parte de un gran bloque que permite intuir que no sólo serviría para fines productivos sino para otros objetivos, como el de consolidar corredores de movilidad estratégicos para el narcotráfico?
Pero tengo más preguntas: ¿Qué les daba tanta seguridad a los beneficiados de las titulaciones irregulares para correr esos riesgos, a sabiendas de que sobre la subregión de Urabá están puestos los ojos de diversas entidades, nacionales y extranjeras, que velan por una pronta y clara restitución de tierras despojadas por los paramilitares? ¿Quién o quiénes garantizaron el éxito en esas operaciones? ¿Se avecinaba un periodo de especulación de predios con qué fin de lavar dinero procedente del tráfico de drogas?
Creo que más allá de la denuncia por parte del Incoder y Ministerio de Agricultura y Desarrollo Rural, hay un trecho largo por recorrer, en el que se tendrán que corroborar o descartar algunas hipótesis aquí planteadas y muchas más que surjan a partir de otras lecturas de esta situación. Lo que me queda claro es que el capital no duerme y se desvela armando argucias para apropiarse de la tierra y, como dicen los dos campesinos entrevistados, “mantenernos pobres y desplazados”.
* Periodista e investigador
Por Juan Diego Restrepo E.*
Semana.com
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