En el segundo día del XIV Congreso del CRIC, continuamos con las ponencias de los diversos ejes temáticos recomendados para la revisión de mandatos, la evaluación y la proyección del proceso político organizativo del Cauca.
Al atardecer, los participantes del XVI Congreso del CRIC, después de un largo día de trabajo y de reflexión, salen a descansar, participando de los actos culturales.
El 19 de junio se continúo el trabajo de las diez comisiones donde la comunidad manifestó las problemáticas y dificultades que afectan sus distintos territorios, para desde allí plantear propuestas y alternativas.
El sistema de salud de Colombia genera grandes ganancias a las empresas de salud y miles de muertes a los colombianos y colombianas. El Estado que debe protegernos nos persigue, nos abandona y permite el lucro con nuestro sufrimiento. Intentamos organizarnos para resistir y exigir la salud como derecho fundamental, pero enfrentamos una maquinaria de engaños y trampas al servicio de un negocio privado. La historia que contamos a continuación es una de muchas. Convocamos la solidaridad, la consciencia y el apoyo de todas y todos por Mireya y porque con ella nos ayudemos a denunciar y transformar este sistema que privatiza los derechos. Porque en Colombia el modelo de salud mata, compartimos nuestra palabra, esta denuncia y el llamado a buscar alternativas.

Unos y otros coinciden en que este es el mejor momento para construir la paz, ya que la coyuntura nacional y regional la favorecen. No será fácil desmontar medio siglo de guerra que ha destruido el tejido social y creado intereses espurios pero lo suficientemente poderosos para bloquear cambios.

El anuncio de un incremento en las tarifas de los autobuses urbanos en la ciudad de São Paulo, fue el origen de las protestas masivas más grandes y reprimidas de los años recientes en la ciudad más grande de Brasil.
¿Sabías que en la ciudad de Buenos Aires se respaldan las acciones de un genocida?
El movimiento indígena desde su vida ancestral ha planteado que queremos vivir tranquilos en armonía y equilibrio en el territorio. La defensa por la vida, la unidad y autonomía en el territorio desde la cacica gaitana, juan Tama, Manuel Quintín Lame y el nacimiento del CRIC han sido luchas constantes he históricas para poder pervivir como pueblos; también han sido marcadas por el dolor de masacres, asesinatos, discriminación, imposición de leyes y políticas por parte de los Gobiernos que han pasado y están en las elites del poder acompañado del sistema capitalista neoliberal que se impone ante los los planteamientos y la prácticas de respeto a la madre tierra, autonomía, amplia democracia y equidad económica.
Con el ánimo de continuar fortaleciendo el caminar de la Cxhab Wala Kiwe-ACIN y en atención al llamado de las autoridades indígenas nos complace invitarlos e invitarlas a la Minga de Pensamiento Zonal que tendrá como objetivo: revisar los avances, dificultades y cumplimiento de los mandatos de los congresos zonales (Jámbalo 2002 y Tacueyo 2009) para continuar el camino organizativo, analizar las debilidades internas y buscarlas posibles salidas para continuar caminado en la búsqueda de un territorio autónomo con un gobierno propio.

Captura el principal hallazgo del libro Tierras y territorios en las versiones de los paramilitares del Centro de Memoria Histórica, que empezó a circular esta semana, una cita de Vicente Castaño: “Hay que llevar a los ricos a esas zonas porque el Estado sólo les camina a los ricos”.
Esta investigación, de las 20 que ha producido el Centro que dirige Gonzalo Sánchez, descubre el patrón con el cual el paramilitarismo comandado por la Casa Castaño despojó de 3,4 millones de hectáreas a 434.000 familias en los departamentos donde dominó.
La lógica de la usurpación fue así. Primero, despejar tierras promisorias de campesinos pobres, de comunidades negras e indígenas, aterrorizándolos con todas las formas de violencia, a veces con el apoyo de la Fuerza Pública. Segundo, infiltrar y cooptar a las instituciones encargadas de regular el campo y la propiedad, en complicidad con élites locales corruptas y sus fichas en el gobierno nacional. Tercero, invitar a los ricos —políticos locales, o terratenientes, o a empresarios amigos de orígenes lícitos o ilícitos o testaferros propios— a que invirtieran en grandes proyectos.
Cuarto, dar el zarpazo perfecto y apropiarse de las fincas, con la certeza de que ya no habría quién las reclamase, de que habría quién las desarrollase y de que el Estado estaría allí para caminarles: las notarías legalizarían escrituras con falsedades, como lo descubrió la Superintendencia de Notariado en todas las regiones donde ha investigado; Finagro les daría créditos subsidiados, como sucedió en Urabá con el proyecto de palma en Jiguamiandó y Curvaradó, y el Incora reversaría las adjudicaciones de predios a campesinos, para readjudicárselas a hacendados, como consta en miles de registros.
No fue una conspiración, sino que los interesados fueron descubriendo este método tan eficaz y expedito para satisfacer sus múltiples propósitos, que cundió como plaga en toda la Costa Caribe, Norte de Santander y Llanos Orientales. Impulsó un modelo de desarrollo en estos territorios despojados, cuyos principales motores fueron la agroindustria de biocombustibles, la minería, la ganadería extensiva y los cultivos ilícitos; y no una clase media campesina, propietaria y productora de alimentos. Pisoteó además la idea de la Constitución del 91 de una sociedad más incluyente, respetuosa de las minorías, la diversidad y el medio ambiente.
Por eso advierte el informe que si no se evita que se consolide la ocupación ilegítima, sea de los que usurparon directamente con violencia y sus socios, o de los que aprovecharon la impunidad para comprar tierra barata, las leyes de Justicia y Paz y de Víctimas seguirán sucumbiendo, trabadas y entorpecidas por nuevas violencias de los ocupantes ilegítimos, o por la institucionalidad que todavía sigue siendo funcional a sus intereses.
La segunda advertencia que hace el informe es que la actual política de desarrollo rural, con las nuevas figuras que contempla, plantea riesgos de que estas ocupaciones se legalicen. Sólo para citar un ejemplo, al permitir comprar más de una Unidad Agrícola Familiar —que fija una extensión máxima a las parcelas que reciben los beneficiarios de reforma agraria— se pueden legalizar más fácilmente los englobes de predios de campesinos expropiados a la fuerza que se hicieron en el pasado.
Vale la pena leer este libro porque nos lleva a ponernos en los zapatos de las víctimas del despojo, y documenta con creces por qué no habrá Estado de derecho, ni paz, ni reconciliación posibles, si realmente, como sociedad, no hacemos valer más el derecho a un patrimonio ganado con el trabajo y esfuerzo de ciudadanos honrados, que el de patrimonios surgidos del matoneo, el robo, y las lágrimas de los colombianos más pobres y marginados.
http://www.elespectador.com/opinion/columna-380757-el-modelo-heredado-del-despojo
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